La cirrosis es una enfermedad del hígado causada por cicatrizaciones del hígado que ocurren durante un largo tiempo (meses a años).
El hígado es una parte muy importante del cuerpo. Ayuda al cuerpo a librarse de sustancias tóxicas como alcohol, nicotina y otras sustancias tóxicas. Es importante para digerir alimentos, metabolizar las grasas, coagular la sangre y otras funciones.
La cicatrización del hígado puede causar daño permanente e impedir su buen funcionamiento.
En los Estados Unidos, la cirrosis ocurre principalmente como consecuencia de alcoholismo. Existen muchas otras causas de cirrosis, como hepatitis crónica, enfermedades hereditarias, exposición prolongada a productos químicos tóxicos, ciertos medicamentos y operaciones de bypass intestinal.
Los cambios en el hígado que causan la cirrosis son graduales. Al principio se lesionan las células del hígado. Si la causa de la lesión continúa (por ejemplo, la enfermedad o el alcoholismo), las células del hígado empiezan a morirse. Eventualmente, las células normales del hígado van siendo reemplazadas por tejido cicatrizado. Este tejido cicatrizado no puede realizar las múltiples funciones del hígado.
Los síntomas de daño temprano del hígado dependen de la causa del daño. Al principio es posible que no tenga síntomas, o que los síntomas sean muy leves.
Los síntomas de la cirrosis pueden ser:
Para diagnosticar la cirrosis es muy importante realizar tanto una historia clínica como un examen físico. La historia médica servirá para que su profesional médico pueda determinar las posibles causas del daño al hígado. El examen físico le permitirá saber hasta qué punto está dañado el hígado.
Los análisis de sangre sirven para ver cómo está funcionando el hígado. También pueden ayudar a encontrar la causa de la cirrosis, por ejemplo si tiene una infección de hepatitis B.
Es posible que tenga que hacerse una biopsia del hígado para saber hasta qué punto está dañado el hígado. La biopsia del hígado se puede hacer sin internarse. (En general, no tendrá que quedarse a dormir en el hospital.) Para hacer la biopsia le entumecerán la piel y se la pincharán con una aguja especial hasta llegar al hígado. La aguja se usa para extraer una pequeña parte de tejido del hígado para analizar.
El daño al hígado causado por la cirrosis no se puede revertir, pero el tratamiento puede interrumpir o demorar daños adicionales y reducir las complicaciones. El primer paso importante es eliminar la causa del daño, si fuera posible. Por ejemplo, si su cirrosis es causada por tomar demasiado alcohol, tiene que dejar de tomarlo por completo. Si la cirrosis fue causada por hepatitis, se tendrá que tratar con medicamentos para el tipo de hepatitis que tenga. Por ejemplo, si tiene hepatitis viral, se tendrá que tratar con interferón. Si la causa es un bypass intestinal para tratar la obesidad, se tiene que revertir el bypass por medio de otra operación.
En todos los casos, independientemente de la causa, es esencial seguir una dieta saludable, porque el cuerpo necesita todos los nutrientes recomendados para mantener los tejidos en estado saludable. Para no dañar más el hígado no tiene que tomar más alcohol. Como su hígado no está funcionando correctamente, es posible que tenga que tomar suplementos de vitaminas y cambiar su dieta.
La cirrosis puede causar problemas en otras partes del cuerpo, y habrá que tratarlas. Por ejemplo, se puede acumular fluido en el vientre. O puede sangrar el esófago, causando vómitos con sangre, o el estómago, causando heces con sangre o alquitranadas. La acumulación de fluidos en el vientre se puede controlar con medicamentos. Para tratar el sangrado del estómago o del esófago es posible que haya que operarlo.
El tratamiento de última instancia para la cirrosis es un transplante de hígado. Si se puede eliminar y controlar la causa de la cirrosis, como por ejemplo el alcoholismo, y su estado de salud es satisfactorio, el transplante es una buena opción. Pero los transplantes de hígado son muy caros. No todas las compañías de seguro pagan los transplantes de hígado para todas las condiciones. Además, la espera para un transplante de hígado puede ser demasiada larga.
Si el hígado se sigue dañando, la cirrosis seguirá empeorando y habrá cada vez más células que dejarán de realizar su función. Esto puede causar la muerte.
Si el hígado no continúa dañándose, la cirrosis puede dejar de empeorar y las células que todavía no están cicatrizadas seguirán realizando las importantes tareas del hígado.