Las revisiones de rutina pueden detectar problemas tratables
temprano. En muchos casos, el tratamiento temprano de
problemas médicos puede ayudar a prevenir complicaciones más
serias. El valor de las revisiones de rutina, y su
frecuencia, dependen sobre todo de su edad. También son
importantes sus antecedentes médicos personales y los de su
familia.
¿Qué hay que revisar, y con cuánta frecuencia?
El Comité de Servicios Preventivos de los Estados Unidos
(USPSTF, por sus siglas en inglés) y la Academia
Norteamericana de Práctica Familiar (AAFP, por sus siglas en
inglés) recomiendan que se realicen los siguientes análisis
durante las revisiones de rutina. Éstas son recomendaciones
mínimas para las revisiones de rutina. Consulte con su
profesional médico para decidir con qué frecuencia se tiene
que hacer un examen médico y con qué frecuencia se tiene que
hacer estos análisis o cualquier otro. La frecuencia depende
de sus síntomas y de sus antecedentes médicos personales y
familiares.
Recuerde que éstas son las recomendaciones mínimas de
análisis de rutina. Debe conversar con su profesional médico
para decidir qué análisis se debe hacer, considerando sus
síntomas y sus antecedentes médicos personales y familiares.
El análisis de antígeno específico de la próstata (PSA, por
sus siglas en inglés) se usa ampliamente para detectar el
cáncer de próstata, pero su uso en los exámenes de rutina es
controversial. Se han efectuado muchos estudios, pero no se
ha demostrado todavía que es práctico hacer este análisis en
todas las revisiones de rutina en hombres. Este análisis
muchas veces da resultados engañosos y puede causar
ansiedad, gastos y procedimientos médicos innecesarios.
Consulte con su profesional médico para ver cuándo empezar a
hacerse esta prueba, sobre todo si es afronorteamericano o
tiene antecedentes familiares de cáncer de la próstata.
Se realizan también con frecuencia muchos otros análisis
durante las revisiones de rutina, pero no existen
actualmente pruebas de que sean útiles para detectar
problemas médicos en hombres que gozan de buena salud.
Algunos ejemplos de estos análisis son el conteo global de
sangre (CBC, por sus siglas en inglés), análisis de tiroides
y análisis de orina. Si no tiene síntomas de enfermedad,
consulte con su profesional médico sobre las ventajas y
desventajas de éstos y otros análisis. Todos los análisis
cuestan dinero.
¿Qué vacunas necesito?
Se recomiendan las siguientes vacunas para adultos:
- Refuerzo de tétano (Td) por lo menos una vez cada 10
años. Si es menor que 65 años de edad, debería darse el
nuevo refuerzo llamado Tdap para protegerlo mejor contra
la tos convulsa (tos ferina) y también el tétano. Si
tiene 65 años o más, esta nueva vacuna no ha sido
aprobada aún para su edad. Como los bebés son más
susceptibles a las complicaciones de la tos convulsa, el
refuerzo Tdap se recomienda especialmente para los
adultos que cuidan a niños, aunque no hayan pasado aún 10
años desde su último refuerzo para el tétano.
- Vacuna contra la influenza (o gripe) todos los otoños si
tiene 50 años de edad o más, tiene riesgo de
complicaciones de la gripe o puede contagiarle la gripe a
otras personas de alto riesgo.
- Vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola (MMR, por
sus siglas en inglés) si nació después de 1956, a menos
que ya se haya dado la vacuna o haya tenido las
enfermedades.
- Vacuna contra la hepatitis A si corre riesgo, por ejemplo
por viajar o por la naturaleza de su trabajo, como por
ejemplo servicio militar.
- Vacuna contra la hepatitis B para todos los adolescentes
y adultos jóvenes de 12 a 24 años de edad que no hayan
tenido hepatitis ni se dieron la vacuna contra la
hepatitis, y para todos los adultos que corren riesgo de
infectarse. Éstos incluyen, por ejemplo, hombres que
tienen relaciones sexuales con otros hombres o tienen
relaciones sexuales con más de un compañera, o cuyo
compañera tiene más de una compañeros, o que tienen una
infección transmitida sexualmente, abusan de drogas
intravenosas o tienen planes de viaje a regiones donde la
hepatitis B es común.
- Vacuna contra la pulmonía neumocócica si tiene 65 años de
edad o más. Si tiene una condición médica de alto riesgo,
como la diabetes, es posible que se la tenga que dar
antes.
- Vacuna contra la varicela si nunca tuvo varicela.
- Vacuna contra la culebrilla. Ahora existe una vacuna,
llamada Zostavax, para personas a partir de los 60 años
de edad. Esta vacuna puede ayudar a prevenir o reducir
los síntomas de culebrilla.
¿Qué otras cosas puedo hacer para mantenerme saludable?
Su profesional médico le dará consejos periódicamente sobre
cómo mantenerse saludable. Algunos de estos consejos pueden
ser:
- Uso de substancias: No use tabaco ni drogas ilegales. No
tome alcohol mientras esté manejando, nadando, andando en
bote, etc.
- Dieta y ejercicio: Trate de mantener su peso en un nivel
saludable y confortable. Limite la cantidad de grasas y
colesterol en su dieta. Incluya muchos granos integrales,
frutas y verduras en su dieta. Realice actividades o
ejercicios físicos regularmente.
- Prevención de lesiones: Use cinturones de seguridad de
regazo y hombro cuando maneje. Cuando ande en motocicleta
o bicicleta, use un casco. Si se encuentra cerca de
pistolas u otras armas de fuego, manéjelas con cuidado y
guárdelas en gabinetes con cerrojo cuando no las esté
usando. Instale detectores de humo en su casa. Ajuste su
calentador de agua a menos de 120°F (49°C).
- Salud dental: Visite a su dentista periódicamente.
Cepíllese los dientes todos los días con pasta dentífrica
con flúor. Use también hilo dental todos los días.
- Conducta sexual: Prevenga las infecciones transmitidas
sexualmente evitando conductas sexuales de alto riesgo y
usando condones de látex o de poliuretano cada vez que
tenga contacto sexual, a menos que tenga una relación de
largo plazo con sólo una compañera, que a su vez no tenga
otros compañeros sexuales.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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